Astigmatismo
En oftalmología, el astigmatismo es un estado ocular que generalmente
proviene de un problema en la curvatura de la córnea, lo que
impide el enfoque claro de los objetos que se encuentran cercanos o
lejanos.
La córnea, que es redonda, sufre un achatamiento en sus polos,
lo cual produce distintos radios de curvatura en el eje del ojo, por
ende cuando la luz llega al ojo, específicamente en la córnea,
la imagen que se obtiene es poco nítida y distorsionada.
En el astigmatismo, la magnitud del error de enfoque es diferente según
el eje del meridiano de fijación, esto hace que los objetos se
vean distorsionados.
Existen tres tipos de astigmatismo:
• Simple: Aparece en un solo eje.
• Compuesto: Idéntico al primero, solo que ahora se asocia
a la miopía si los dos ejes enfocan delante de la retina, o a
la hipermetropía si los dos ejes enfocan detrás.
• Mixto: Cuando un eje enfoca delante de la retina y otro detrás.
El astigmatismo es de origen hereditario, pero también se puede
producir por culpa de complicaciones en intervenciones quirúrgicas,
traumatismos o enfermedades.
Además de afectar la visión, puede producir dolores de
cabeza o mareos, ya que el ojo intenta compensar el defecto con la acomodación,
con el consiguiente esfuerzo muscular. También puede manifestarse
sin afectar la visión ocular.
La mayoría de las veces, esta deficiencia es corregida con el
uso de lentes tóricas o esferotóricas, ya sea en gafas
o lentes de contacto. También existen soluciones quirúrgicas,
como la cirugía refractiva. Esta última es la menos usada
por su alto costo económico y por el riesgo que supondría
someterse a una operación. Sin embargo, en la actualidad (año
2007), la cirugía láser ("Lasik" u otros nombres
comerciales) se han visto reducidas en riesgo, siendo los índices
de operaciones exitosas mucho más altos. Por otra parte, los
costes de operación han disminuido drásticamente pero
sin embargo los precios siguen siendo elevados comparando los precios
entre gafas comunes con una cirugía.